En este post continúa mi argumentación de por qué el yaoi no es antifeminista sino todo lo contrario.
El yaoi/slash pone en igualdad a la mujer en el derecho a fantasear y en la objetivación del sexo opuesto.
1- Derecho a fantasear
Como dije al inicio, para mí el feminismo se trata de que la mujer esté en igualdad de condiciones al hombre. Así pues, si un hombre es libre de ir y venir, y tener todas las fantasías que se le peguen en gana, una mujer tiene el derecho a hacer lo mismo. Y si el ver a dos hombres que considera atractivos es una de ellas, ¿por qué no ha de tenerla?
Está más que aceptado por la sociedad el que los hombres piensen que ver a dos mujeres juntas es excitante. Lo podemos ver en películas y series de televisión normales todo el tiempo (tan sólo ayer lo dijeron en la comedia “familiar” Two and a half men), se menciona como si fuera lo más normal del mundo, algo con lo que todo hombre viril que se precie de serlo ha fantaseado más de una vez en su vida.
No importa que las dos mujeres en cuestión sean amigas, primas, hermanas o hasta madre e hija, los hombres lo dicen como si nada y nadie se los cuestiona. Entonces, ¿por qué una mujer no ha de fantasear con lo mismo pero con dos hombres?
Se acusa a las fujoshi de ser unas ridículas porque cuando dos hombres están muy juntos, (se tocan mucho y tienen una unión emocional muy fuerte, etc.) fantasean con que hay algo entre ellos, pero los hombres bien que hacen lo mismo y piensan que ocurren cosas lésbicas en las pijamadas o esperan a ver a dos chicas pelearse a golpes porque les parece excitante.
En sí creo que los hombres se sienten tan ofendidos por esta afición que tienen las fujoshi por la homofobia que muchos padecen, sobre todo en países machistas, además de que también les molesta que sus héroes favoritos se conviertan en pedazos de carne objetivados sexualmente con otros hombres, lo que nos lleva al siguiente punto.
2 – Igualdad de objetivación
Admito que objetivar no es correcto, nadie debería ser visto como objeto, y menos sexual, pero es un hecho que, en mayor o menor medida, somos seres carnales que fantaseamos con deseos de objetivación del género opuesto.
Ahora bien, si salgo a la calle me encuentro con cientos de anuncios y revistas donde la mujer es expuesta como un objeto sexual que invita a los hombres a imaginar cosas con ella. En algunas ocasiones los hombres también son puestos en poses sexis, pero es en menor medida y además, el contexto suele ser diferente ya que sus expresiones corporales son de dominio hacia la mujer que los ve, proyectan que quieren tomarla, en contraposición a los anuncios donde salen mujeres en los que ellas se ofrecen para ser tomadas.
Entonces, si las mujeres son objetivadas sexualmente diariamente, y los hombres prácticamente se escapan de esto, el yaoi/slash es una forma en que las mujeres nivelen la balanza y los objetiven en la misma medida porque en el yaoi/slash los personajes hombres son puestos en historias donde ellos tienen una postura de vulnerabilidad y ofrecimiento, tanto emocional como sexual. Y aunque no haya mujeres dentro de esas historias, llámense fanfics o mangas, creadoras y lectoras tiene una posición de dominio hacia ellos al disfrutar poniéndolos y viéndolos a su merced.
Además, siendo sincera, es divertido objetivar personajes varones por medio del yaoi/slash porque al hombre promedio homosexualidad lo incomoda mucho, de la misma manera en que las mujeres lo hacemos cuando vamos por la calle y algún tipo nos dice un “piropo”. Si de incomodar se trata, también exigimos igualdad.
En conclusión, con el yaoi/slash la mujer hace con los hombres lo mismo que ellos han venido haciendo por siglos con las mujeres: fantasear y objetivarlas. Por eso realmente no veo por qué el yaoi/slash son antifeministas si le brindan a la mujer la oportunidad de equilibrar este asunto y pronunciarse a favor de que se le reconozca como un ser humano que tiene derecho de gozar de los estímulos que se le peguen en gana sin tener que disculparse por ello o sentirse avergonzada.
Es más, me atrevería a decir que las que regañan a las chicas que gustan del yaoi/slash y las acusan de ser antifeministas son parte de la fuerza represora y hacen igual de daño que los hombres machistas. Una mujer está en todo su derecho a que no le guste el yaoi/slash, pero desde el momento en que agrede a las que no piensan como ella con el argumento del feminismo, está siendo intolerante y represiva, siendo que irónicamente, el feminismo se trata de lo contrario: de que las mujeres sean libres e iguales a los hombres.